Escrito por Javier | En la categoría Reflexion

Pocas cosas en la vida son tan honestas como los sentimientos. No importa si es un buen o un mal sentimiento; siempre será más verdadero que cualquier palabra calculada o frase pensada. Es por esto que jamás me había puesto a cuestionar y a reflexionar, hasta ahora, el objeto de los sentimientos.
Pero existe un sentir que muchas veces experimentamos, y que no lo vivimos a plenitud por no entenderlo bien. Hablo de la felicidad. La felicidad es uno de los más importantes sentimientos, pero constantemente lo distorsionamos, porque entendemos la felicidad sólo como una condición personal e individual. ¡Eso no es felicidad, es egoísmo!
¿Hay algo mejor que sentirse feliz? Sí, y es sentirse feliz de hacer feliz a otro. Nada se compara con eso. Así lo creo y así lo vivo.
Temas: felicidad, reflexion
Escrito por Javier | En la categoría La cosa literaria

Los sueños no se congelan en Colorado
ni los deseos y ni las ambiciones
ni las locuras y ni los tropiezos
nada se congela en Colorado
Dominic camina junto a su brazo
sintiendo el peso de sus infortunios
un macarroni poco astuto
un beisbolista condenado a ser albañil
Nada resulta en esta blanca tierra americana
los sueños no se congelan pero parecen alejarse
Dominic sólo quiere un nombre en la historia
¿acaso no se merece eso?
1933 no fue un buen año
la nieve tenía otro destino para ti
lejos de los escaparates y de las mujeres con abrigos costosos
Dominic Molise tendría que pelear para vivir
El anonimato de la nieve
los faros de los coches distantes
Dominic Molise y su brazo luchando para no congelarse
Valiente luchador, grandioso lanzador: ¡América te ama!
Temas: La cosa literaria
Escrito por Javier | En la categoría Anecdotas

Las últimas semanas han sido para mí, un tiempo en que los sueños se han hecho realidad. Me siento bendecido por las maravillas que la vida ha puesto en mi camino. Si ayer mis pasos sonaban secos contra las calles de Santiago, hoy suenan felices acompañados por la magia. Y es que ya no camino en solitario por esta ciudad. Las sorpresas se asoman en cada esquina, con sus notas y aromas. Todo es distinto, todo es mágico, todo es más bello y todo gracias a ti. Así ha sido y seguirá siendo.
Temas: felicidad
Escrito por Javier | En la categoría La cosa literaria

El sol ya se había marchado y las luces de los faroles decoraron las avenidas. Era un buen momento para salir. Necesitaba estar a solas un rato. Así que caminé, mirando a mí alrededor los frondosos árboles y las callejuelas que se perdían tras las esquinas. Necesitaba dejar conversar a los pensamientos con los sentires, tenían algo que resolver.
Los sonidos de la ciudad se evaporaban mientras caminaba allí. Una tibia brisa me tomó de la mano y me condujo hasta un farol. No era un farol más en medio del parque. No, este farol tenía dos luces que despertaron en mí una dulce sensación.
Seguí caminando, encantado, poseído por la magia que flotaba en el aire. Una banca me salió al paso y me senté. No sabía si los pensamientos y los sentires habían terminado de conversar. La noche y los árboles tampoco lo sabían. Menos ese maravilloso farol con sus luces de ilusión. Eso creí, hasta que una luciérnaga se posó en mi hombro. La contemplé con detención y me perdí en el brillo de su encanto. Era todo lo que necesitaba ver. Era todo lo que necesitaba saber. Era todo lo que necesitaba sentir. Lo eres todo.
Temas: La cosa literaria
Escrito por Javier | En la categoría La cosa literaria

El frio decorando nuestras mejillas, el silencio caminando a nuestro alrededor, todo era electricidad, bastaba un mínimo sonido para hacer estallar los corazones. Ese era el clima previo a la señal de partida, cuando competía en ciclismo. Nadie demostraba sus emociones, éramos tan sólo unos niños, pero sabíamos muy bien que la debilidad no tenía lugar si lo que querías era ganar.
En la ruta hacíamos circuitos de 12 kilómetros. Generalmente nadie intentaba escaparse (sacar ventaja al grupo) antes de los 6 kilómetros, así que todos se mantenían con cautela, agrupados, dando una que otra falsa alarma de sprint. Digo generalmente, porque yo solía comenzar a darles problemas al grupo a los 2 kilómetros, partiendo desde atrás del pelotón con fuerza y velocidad. Embalaba unos 600 metros y luego mantenía la velocidad lo más alta posible, recuperaba algo de fuerza, y seguía embalando (de pie sobre los pedales) unos 300 metros más. Sólo recién allí miraba para atrás para comprobar mi distancia con la del grupo. Si estaba satisfecho, procuraba mantener una velocidad superior a los 38km/h hasta el término de la carrera, haciendo uno que otro embalaje cuando lo estimaba prudente. Si no estaba conforme, hacía un sprint fuerte y prolongado con el fin de consolidar la ventaja, la que siempre superaba el kilómetro de distancia.
Así eran las carreras, y gané muchas durante el primer año de competición. Hasta el día de hoy, el paso por ese deporte, ha sido una fuente inagotable de experiencias y enseñanzas que las aplico en casi cualquier situación del día a día. Una de las cosas que más aplico, es el criterio que usaba para decidir el momento preciso para embalar y sacar ventaja al grupo. No era algo que pensara o analizara. La decisión siempre pasaba por un sentimiento. Debía sentir el momento. Algo en mi corazón debía dar la señal a las piernas para comenzaran a trabajar. Y hoy no me olvido de eso cuando debo decidir y hacer cosas importantes. Ante la pregunta cuál es el momento o cuándo es el momento, se lo dejo al sentir para que me dicte lo que tengo que hacer.
Temas: La cosa literaria
Escrito por Javier | En la categoría La cosa literaria

Nunca fui tan under como para entender las “complejidades” de la vida. Tal vez el riff de mis comentarios no estuvo en onda. Nunca fui un crítico del establishment. Podía sentirme libre de comer un sándwich en una fuente de soda, en un McDonald’s o en el lugar que se me antojara sin remordimientos. No fui un fan de la música electrónica. El pitch de los tracks amenazaba con aguar las notas de mis blues. No leí revistas donde se me dijera lo que estaba in o out. Nunca fui un hípster cegado por las notas de los cafés en Starbucks y las discusiones filosóficas en patios de comidas. En verdad, nunca fui el cool-guy-lovely-and-nice amante del popcorn, el bubblegum pop y los paseos por el boulevard. No, no fui nada de eso ni menos lo seré. Prefiero levantarme temprano por las mañanas, tener un trabajo honesto y un hogar antes que ser un shiny pije a la moda, un adorable mentiroso. I’m sorry.
Temas: La cosa literaria
Escrito por Javier | En la categoría La cosa literaria

Allí me encontraba, haciendo el camino de aquellos días esponjosos. Las cosas se veían igual y olían a lo mismo. Los edificios colgando por las orillas y la calle plana y tendida se arrastraba, sin más expresión que sus líneas de colores. Todo era igual, pero también muy distinto.
Era una entretención durante el camino ver las manchas del suelo y uno que otro chicle esparcido en la acera. Así comenzaba mi rutina en aquellos esponjosos días. Gente brotaba de los edificios, pero yo me deslizaba entre ellos en el intento de pasar desapercibido. Trataba de llegar a mi destino con diez minutos de anticipación para poder pasar un rato a la capilla. La capilla siempre estaba sola. Aparte de Su presencia, nunca me encontraba con nadie allí. Luego tomaba el elevador, me ubicaba en mi puesto y me echaba a dormir hasta que alguien me despertara. A mediodía en lugar de almorzar, compraba un café, encendía un cigarrillo y asumía que me había dado un gran banquete. Nada variaba mucho. Todo era predecible, incluso mi escaso sentido del humor que siempre terminaba delatando mi malestar permanente. Así eran las cosas. Días grises para un alma gris.
El tiempo es un bromista, pero hoy me río con sus jugarretas. Recorrí los pasillos, los lugares de ese remoto tiempo y me conmovió saber que hoy nada de lo que fue mi rutina tendría lugar. Nada de eso sería posible, porque ahora, a diferencia de esos días, sonrío a cada instante.
Es bueno olfatear los rincones de tu historia, incluso si no son los más gloriosos. Te recuerda que por más que tengas éxito, siempre has de tener humildad.
Temas: La cosa literaria
Escrito por Javier | En la categoría La cosa literaria

La noche derramada está, las estrellas hacen lo suyo y los silencios emergen. Dormir es una buena oferta, pero ante la tentación de revivir algún instante del día, en lugar de dejarse sorprender por la función de medianoche en el teatro de los sueños, a veces quedarse despierto resulta ser un buen panorama.
Ecos y aromas se pasean sin prisa en la penumbra de mi cuarto, fragmentos del día revolotean buscando luz en mis ojos. Instantes congelados, magia envasada. Podría estar toda la noche dándole un nuevo escenario a las memorias del día, y quisiera, pero dormir se ha convertido en una necesidad impostergable para mí, luego de haber tenido a los sueños sometidos al régimen del minutero y sus campañillas durante meses.
Quisiera dormir, pero continúo despierto sin más remedio, reviviendo instantes, sintiendo momentos, queriendo espacios, hasta que sin darme cuenta, los sueños usando disfraz de recuerdos han conseguido atraparme. Sin saber, de un momento a otro me encontré en un tiempo en donde las fantasías y las realidades hacen una sola sustancia. Todo es posible en este tiempo. Todo es posible esta noche, todo, pero sólo me importas tú.
Temas: La cosa literaria